viernes, 18 de marzo de 2011

Nick Hornby - How to Be Good

Acá me enfrento a un problema. No sé qué le pasará a los demás, pero yo desarrollo una suerte de emoción hacia los escritores que leo. Una simpatía, un afecto (si me gusta lo que leo) o derechamente una antipatía (en el caso contrario). Cuando se lee un libro aislado de un autor particular, no es -en absoluto- complejo, es un tema simple y binario.

El problema aparece cuando uno lee más de un libro de un mismo autor. Peor aún: cuando uno lee todas las novelas de un mismo autor. ¿Qué se hace si algunos libros gustan, y otros no? ¿Qué siente uno hacia ese escritor en particular? En un mundo perfecto, toda la producción de un escritor sería fabulosa y uno como lector no enfrentaría ese dilema. Pero -ya está comprobado- el mundo NO es perfecto, e incluso el mejor de los escritores puede fallar una nota.

El caso en cuestión se refiere a mi escritor británico favorito, Nick Hornby. Como la gran mayoría, conocí a este autor británico con la adaptación al cine de su primera novela, High Fidelity (1995), protagonizada por John Cusack por allá por el 2000. Ni corto ni perezoso, busqué el libro, lo compré, y lo leí, y -como ya es casi certeza- terminó siendo mejor que la película. Si el tipo era capaz de escribir tan bien una novela sobre fanatismo musical, había que seguirlo leyendo. Fever Pitch fue mi segunda pieza, aunque según los entendidos, no es una novela sino que una "memoria", suerte de obra de no-ficción, semi-autobiográfica. Más allá de la etiqueta, también está bien escrita, es entretenida, y supongo que cualquier fanático acérrimo de algún equipo la podrá encontrar incluso mejor. Lamentablemente, no suelo llevar una bitácora de lo que leo, pero calculo que estos dos libros los debo haber leído por ahí por el 2002 ó 2003.

Avance rápido unos cuantos años, al 2008. Me encuentro en una librería con la última de Hornby, Slam (2007). Barata. Sin mucho análisis, la compré. Y me defraudó tremendamente. Hornby es buenísimo escribiendo de tipos treintones maniáticos. Pero el tratar de escribir como un skater de menos de 20... no sé, no logré sintonizar. Quizás el libro no era malo, quizás era mi incapacidad como lector.

En la misma librería, un par de semanas después, me compré A Long Way Down (2005), un cuento colectivo sobre cuatro casi-suicidas que se encuentran por casualidad en la azotea de un edificio en la noche de año nuevo, que se estorban, que no pueden ser más distintos, pero que -al final- construyen una amistad y logran mantenerse vivos. Si bien la temática no es la "típica" Hornby, el libro me demostró que el tipo mantenía su "toque".

El año pasado, vino Juliet, Naked (2009), sobre el que escribí más acá. Bueno, bueno, bueno. Hornby en su mejor forma, o quizás escribiendo sobre lo que sabe. Así que me animé y me tiré con About a Boy (1998), la que también fue adaptada al cine (2002) aunque, como era de esperarse, el libro es muchísimo mejor. Con ganas. La primera mitad, son idénticos, pero el desarrollo hacia el final y el desenlace, en el libro, es muchísimo menos... Hollywoodense. Kurt Cobain. Nirvana.

5-1. Así de simple. Un marcador contundente. Pero aún me faltaba una novela más, la última de la lista: How to Be Good (2001). Mala idea. Para empezar, la voz cantante no la lleva un hombre, sino que una mujer, mala señal. Quizás Hornby, simplemente, no sabe o no puede escribir mujeres. Luego, el marido de la protagonista, y su amigo... mal. A las veinte páginas ya los odiaba a los tres profundamente. Se me hizo eterno. Por más que le busqué el lado amable, no se lo encontré.

Con todo, 5-2 no es un mal marcador, más bien todo lo contrario. Por lo mismo, sigo creyéndole a Hornby. Mientras publica su próxima novela (que la voy a comprar a ciegas, o más bien, independientemente de lo que diga el resto), seguiré con sus trabajos de no-ficción. Tengo para un buen rato... aún queda mucho partido por jugar.

Michael Chabon - Wonder Boys

Michael Chabon es una de las últimas maravillas de la narrativa norteamericana, ganador del Pulitzer, del Nebula, del Hugo, y con una buena cantidad de libros publicados, cuál más entretenido que el anterior.

Yo lo conocí -es un decir- hace ya unos seis años, cortesía de mi buen amigo Rodrigo Baeza, quien me facilitó muy amablemente su copia de The Amazing Adventures of Kavalier and Clay. Publicada el 2001, esta novela está ambientada en la década del '40 en el mundillo de los creadores de cómics de esa época, en el que los protagonistas son un par de nerds, judíos, inmigrantes ajenos al mundo norteamericano pero con toda la voluntad de adaptarse y hacerse parte de él. Con esta novela, Chabon se ganó el Pulitzer -el premio soñado por la Lois Lane del cine- y, además, se dió el gusto de crear un personaje de cómics: El Escapista, del cual se han publicado unas cuantas revistas dibujadas por los mejores artistas del medio.

Chabon, hay que decirlo, es comiquero. O al menos tiene cultura de comiquero, y le encanta hacer guiños a ese mundo en sus novelas, guiños que al lector no familiarizado con ese mundo no le molestarán, porque -básicamente- ni siquiera se dará cuenta. Un ejemplo: una mención rápida por ahí a un bufete de abogados que atiende en el edificio Baxter, tres de los cuales tienen los apellidos Grimm, Storm y Richards. No molesta en absoluto, pero para el conocedor de cómics, es imposible no acordarse de los Cuatro Fantásticos.

Después de leer Kavalier y Clay, de devolvérselo a Rodrigo, y de comprarme mi propia copia y releerla un par de veces, salté a la que -hasta ahora- es su última novela, The Yiddish Policemen Union, un drama policial negro ambientado en Alaska en una realidad alternativa en la que ese estado de los USA fue cedido a los judíos por cincuenta años. Si Kavalier... era buena -que lo es- para mostrar la capacidad de Chabon para contar una y mil historias interesantes, Yiddish... no solo mantiene la línea sino que además la aumenta. Cada capítulo es una historia por sí mismo, y a la vez aporta trozos y piezas de la historia central de la novela, o elementos de cultura general (el concepto de maven, por dar un ejemplo), a la vez que va avanzando lentamente pero sin aburrir. Hasta que pasa a cuarta y a quinta, y las últimas doscientas páginas son vertiginosas e inabandonables.

Claro que a este prodigio de las letras no todo le ha resultado a pedir de boca, también ha experimentado algunos tropiezos. Tiene su bestia negra, o su elefante blanco, una novela -jamás publicada- llamada Fountain City, en la que gastó varios años de su vida sin llegar a ninguna parte luego de haber escrito la friolera de mil quinientas páginas. Pero el tipo es talentosos, y supo hacer de esta experiencia... otra novela. Novela que, tras muchos años, finalmente pude leer (cortesía de mis excelentes amigos de bookdepository.com). Digo muchos años, porque esta novela, llamada Wonder Boys, fue publicada en 1995, y traspasada al cine el 2000 con Michael Douglas, Tobey Maguire y Robert Downey, Jr., estrenada en esta parte del mundo con el poco apropiado título de Fin de Semana de Locos, con el cual la vi en el cine por esa época, antes de saber de la existencia de Chabon.

Haciendo el camino de manera bastante desordenada, en enero de este año llegó por fin a mis manos Wonder Boys. Y me dí el gusto de leerla. Y, como suele suceder con los buenos libros, es muy superior a la película. Los protagonistas son los mismos: en primer lugar, un profesor universitario enfrascado en una novela gigantesca en la que no va a ninguna parte, amante de la señora del decano, a punto de ser abandonado por su mujer, marihuanero; en segundo lugar, su editor, que viene por el fin de semana a la ciudad básicamente a buscar el manuscrito final (aunque sin ninguna intención ni posibilidad de publicarlo); y finalmente una nueva estrella de las letras, un alumno de la universidad, que vive en el Hollywood de los '50. Todo, sazonado con un embarazo, un perro asesinado, un travesti, mucho alcohol, homosexualismo, muchas mujeres, y muchas -y entretenidas- historias secundarias. Y encima, con un mensaje final, una moraleja, si se quiere: en la vida, a veces, hay que abandonar algunos proyectos, por mucho esfuerzo y corazón que uno les haya puesto, a riesgo de hundirse con ellos. La antítesis del "sueño americano", escrita en clave de ficción por uno de los suyos. No es malo.

En definitiva, no tengo la más mínima idea de cómo será Chabon en persona, pero luego de leer sus libros, tengo la convicción de que debe ser un tipo entretenidísimo en las reuniones sociales, con una capacidad increíble para contar historias divertidas y sorprendentes en torno a unas copas de vino o a unas cervezas. Quizás lo sea. Quizás no. Probablemente, nunca lo sabré. Pero volveré a leer sus libros, eso es una certeza. Los que ya tengo, y los que me aún me faltan por leer. Si dice "Michael Chabon" en la tapa, voy a la segura.

Y volver, volver, vooooolveeeeeer...

Recapitulando...

Primero fue geocities.com, por allá por 1998. Luego este blog, acá mismo, hasta que me "mudé" (el 2005) a spaces.msn.com/vgutier. En un intento por hacer las cosas mejor, los astutos de msn a fines del año pasado mudaron todo a wordpress y quedó una melcocha de lo más complicada de usar. O quizás ni tanto, pero -para ser honestos- no tengo tiempo ni ganas de gastar una buena cantidad de horas en aprender a hacer algo que, acá, puedo hacer en forma rápida y simple, como está ya probado en mi otro blog, el de mi libro: 101canciones

Así que, en fácil, me regreso para acá. "El que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen". Lo que escribí en geoocities ya se perdió, con la eliminación del sitio hace unos meses. Lo que escribí en spaces se quedará allá hasta el fin de los días, o hasta que msn decida lo contrario. Ya he aprendido que lo que uno escribe es desechable, y no me complica. Más bien al revés. Todo ese sentido de volatilidad me hace apreciar aún más cada uno de los volúmenes físicos que inundan mi biblioteca. Cada vez que me dicen que el libro como lo conocemos está condenado, la certeza de la volatilidad de lo electrónico me conforta, y me da argumentos para seguir defendiendo mi tesis (cosa que es, por decir lo menos, una inconsistencia: defiendo la palabra impresa pero, salvo tres excepciones, todo lo que he escrito está disponible en algún servidor en alguna parte).

En todo caso, sobre esa palabra "impresa" serán los primeros artículos de este "renacido" blog. Los primeros meses de este año han sido de mucha -y, en ocasiones, buena- lectura. Y quiero compartir eso con ustedes. También he leído cosas -en mi humilde opinión- malas. Y sobre esos libros quiero advertirles. Pero bueno, eso para comenzar. Como de costumbre, por acá habrá de todo: libros, películas, videojuegos, y mi particular opinión sobre aquello de lo que me interese opinar.