Acá me enfrento a un problema. No sé qué le pasará a los demás, pero yo desarrollo una suerte de emoción hacia los escritores que leo. Una simpatía, un afecto (si me gusta lo que leo) o derechamente una antipatía (en el caso contrario). Cuando se lee un libro aislado de un autor particular, no es -en absoluto- complejo, es un tema simple y binario.
El problema aparece cuando uno lee más de un libro de un mismo autor. Peor aún: cuando uno lee todas las novelas de un mismo autor. ¿Qué se hace si algunos libros gustan, y otros no? ¿Qué siente uno hacia ese escritor en particular? En un mundo perfecto, toda la producción de un escritor sería fabulosa y uno como lector no enfrentaría ese dilema. Pero -ya está comprobado- el mundo NO es perfecto, e incluso el mejor de los escritores puede fallar una nota.
El caso en cuestión se refiere a mi escritor británico favorito, Nick Hornby. Como la gran mayoría, conocí a este autor británico con la adaptación al cine de su primera novela, High Fidelity (1995), protagonizada por John Cusack por allá por el 2000. Ni corto ni perezoso, busqué el libro, lo compré, y lo leí, y -como ya es casi certeza- terminó siendo mejor que la película. Si el tipo era capaz de escribir tan bien una novela sobre fanatismo musical, había que seguirlo leyendo. Fever Pitch fue mi segunda pieza, aunque según los entendidos, no es una novela sino que una "memoria", suerte de obra de no-ficción, semi-autobiográfica. Más allá de la etiqueta, también está bien escrita, es entretenida, y supongo que cualquier fanático acérrimo de algún equipo la podrá encontrar incluso mejor. Lamentablemente, no suelo llevar una bitácora de lo que leo, pero calculo que estos dos libros los debo haber leído por ahí por el 2002 ó 2003.
Avance rápido unos cuantos años, al 2008. Me encuentro en una librería con la última de Hornby, Slam (2007). Barata. Sin mucho análisis, la compré. Y me defraudó tremendamente. Hornby es buenísimo escribiendo de tipos treintones maniáticos. Pero el tratar de escribir como un skater de menos de 20... no sé, no logré sintonizar. Quizás el libro no era malo, quizás era mi incapacidad como lector.
En la misma librería, un par de semanas después, me compré A Long Way Down (2005), un cuento colectivo sobre cuatro casi-suicidas que se encuentran por casualidad en la azotea de un edificio en la noche de año nuevo, que se estorban, que no pueden ser más distintos, pero que -al final- construyen una amistad y logran mantenerse vivos. Si bien la temática no es la "típica" Hornby, el libro me demostró que el tipo mantenía su "toque".
El año pasado, vino Juliet, Naked (2009), sobre el que escribí más acá. Bueno, bueno, bueno. Hornby en su mejor forma, o quizás escribiendo sobre lo que sabe. Así que me animé y me tiré con About a Boy (1998), la que también fue adaptada al cine (2002) aunque, como era de esperarse, el libro es muchísimo mejor. Con ganas. La primera mitad, son idénticos, pero el desarrollo hacia el final y el desenlace, en el libro, es muchísimo menos... Hollywoodense. Kurt Cobain. Nirvana.
5-1. Así de simple. Un marcador contundente. Pero aún me faltaba una novela más, la última de la lista: How to Be Good (2001). Mala idea. Para empezar, la voz cantante no la lleva un hombre, sino que una mujer, mala señal. Quizás Hornby, simplemente, no sabe o no puede escribir mujeres. Luego, el marido de la protagonista, y su amigo... mal. A las veinte páginas ya los odiaba a los tres profundamente. Se me hizo eterno. Por más que le busqué el lado amable, no se lo encontré.
Con todo, 5-2 no es un mal marcador, más bien todo lo contrario. Por lo mismo, sigo creyéndole a Hornby. Mientras publica su próxima novela (que la voy a comprar a ciegas, o más bien, independientemente de lo que diga el resto), seguiré con sus trabajos de no-ficción. Tengo para un buen rato... aún queda mucho partido por jugar.
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